Olga Jojlova: la bailarina rusa y su vida


Olga Jojlova empezó siendo una reconocida y extraordinaria bailarina, con un futuro brillante y una vida increíble. Quién diría que acabaría humillada y triste, al sentir la peor traición que jamás pudo haber esperado. ¿Habrá valido la pena la facilidad de sus inicios para su terrible final? Conoce la historia de esta artista de la danza rusa.


Nació en junio de 1891 en la ciudad de Nizhny, Rusia. Con tan solo 20 años, inició su carrera de danza en la compañía Ballets Rusos. Participó en la mayoría de las coreografías, las cuales fueron llevadas a muchas ciudades de Europa. Durante esta gira, decidió quedarse al igual que el resto de sus compañeros, pues su familia aún estaba muy inmersa en la Revolución Rusa.


Cuando Olga Jojlova conoció el amor


Con 25 años, en una de sus presentaciones de Ballet en Roma, conoció a un hombre. Este era el encargado de la decoración y vestuario del espectáculo. Una sola mirada fue suficiente para que ambos se enamoraran. Dicho hombre era, nada más y nada menos que un Pablo Picasso de 35 años, con quien se fue a París.


Un año bastó para que la feliz pareja se diera cuenta de que querían pasar el resto de sus vidas juntos, por lo que se casaron y 3 años después tuvieron a su primer y único hijo. Sin embargo, para lograr todo esto, Olga tuvo que sacrificar su carrera. Picasso le pidió que se retirara, a lo que ella aceptó.

Durante sus años de feliz matrimonio, Olga Picasso se convirtió en la musa del artista, llegando a ser la mujer protagonista de la mayoría de sus obras. Cabe destacar que, el pintor se encargó de retratarla en todas sus facetas, hasta en la de madre, en la obra conocida como Familia al borde del mar.


A su vez, Pablo Picasso iba transformando y creando sus obras según iban pasando las etapas de su relación, incluso en la peor.


La musa en el olvido


En 1927, el pintor y escultor español conoció a una joven, quien se convirtió en su amante. Ante esta situación, Olga enfureció y quiso separarse de él. Sin embargo, Pablo se negó a darle el divorcio, pues la ley estipulaba que también debía darle la mitad de su dinero, cosa que no estaba dispuesto a hacer. Entonces, siguieron casados por unos 20 años más, aunque ella se marchó.


Mientras la mujer vivía en la humillación y soledad, este la plasmaba en sus lienzos como un monstruo deforme.


Olga Jojlova, desde su insoportable soledad y tristeza, le enviaba cartas a aquel amor que solo recordaba en su memoria. Luego de un infarto y de muchos días grises, el cáncer acabó devorándola y terminando con su vida, pero no con su historia.


Su nieto, Bernard Ruiz-Picasso, encontró un baúl lleno con sus cartas y fotografías. Estas, junto a sus más reconocidas pinturas, son expuestas en muchos museos de Europa, rindiéndole homenaje y haciéndole justicia.

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