Rasputín: el personaje más enigmático de la historia rusa

No cabe duda que, una persona como Rasputín, capaz de ejercer una increíble influencia en la monarquía rusa de principios de los años 1900, es alguien que marcaría la historia. Este personaje fue amado y odiado por muchos, conocido como una persona amable y siempre dispuesta a ayudar, pero cruel al mismo tiempo. ¿Te gustaría conocer un poco más de su vida?



La vida de Rasputín


En sus inicios, Gregori Rasputín era conocido por ser un niño “raro”. Nunca recibió educación, no sabía escribir y aprendió a leer un poco cuando entró a la iglesia. Con el paso del tiempo se le atribuyó el título de profeta, pues predijo algunas situaciones que ocurrieron en su pueblo de origen, en Siberia.


Posteriormente empezó a ayudar a las personas con sus enfermedades, ganando fama como curandero. Al llegar a San Petersburgo conoció a la familia imperial, los Romanov. La emperatriz Alejandra Fiódorovn lo contrató para que trata la enfermedad de su hijo, hemofilia. Este no dudó en aceptar la oferta y empezó a rezar para el niño, impidiendo cualquier tratamiento medico o quirúrgico. De esta manera, Rasputín se ganó el respeto e incondicionalidad de la familia, pues su ayuda estaba “funcionando”.


Durante todos estos años, este personaje intentó convertirse en sacerdote e ingresar a un monasterio. Sin embargo, también se fue volviendo adicto a las bebidas alcohólicas y era conocido por sus famosas orgías. Se dice que incluso mantuvo relaciones sexuales con todas las damas de la alta sociedad del momento.


Su influencia en la familia real


Cabe destacar qué, ganó muchos enemigos, acusándolo de ser antipatriota. Este nunca se dio por vencido y usó sus influencias sobre la zarina Alejandra para escoger quienes iban a ocupar los diferentes puestos del gobierno. Aprovechó su fama sexual para intercambiar algunos favores políticos a cambio de encuentros íntimos con mujeres de poder.


En muchas ocasiones intentaron asesinarlo, pues se fueron dando cuenta que era un farsante. Personas cercanas a su entorno, incluso el primo de Nicolás II, lo invitaron a una cena en el palacio para comer y beber vino. Cabe destacar que dicho vino estaba envenenado con cianuro. Rasputín comió y bebió, pero el veneno no hizo efecto en él debido a que este había ido preparado con un antídoto. Sin embargo, estas personas no desistieron y le dispararon en repetidas ocasiones hasta llevar su cuerpo a un río.


Antes de morir, Rasputín dejó una carta diciendo que si era asesinado por miembros de la realeza, estos mismos iban a ser asesinados por el pueblo ruso. Esta profecía se hizo realidad cuando toda la familia murió durante la revolución rusa.