Yelena Isinbáyeva: una de las mejores atletas de la historia


El fracaso es el miedo más grande de muchas personas, como fue el caso de Yelena Isinbáyeva. Esta atleta rusa marcó la historia del deporte, consiguió romper récords mundiales para luego romperlos nuevamente y superarse a sí misma. Aunque la mayor parte de su carrera fueron éxitos, victorias, medallas de oro e importantes reconocimientos, el día que no lo logró la marcó para siempre.


Yelena nació en la ciudad de Volgogrado, en Rusia. Desde muy temprana edad le interesó el deporte. Inició en la gimnasia artística, aprendiendo y avanzando cada día en eso que tanto le gustaba. Sin embargo, siempre fue una niña alta en comparación a las demás de su clase, obligándola a abandonar las lonas tras superar la altura recomendada para practicar esta disciplina.


Yelena Isinbáyeva y la pértiga


El salto con pértiga era otra cosa que le llamaba mucho la atención, además de que su estatura jugaba a su favor. De la mano de su entrenador Yevgueni Trofimov, Yelena demostró una increíble destreza en la pista, convirtiéndose en poco tiempo en un ícono de esta disciplina.


Su primer triunfo lo consiguió con tan solos 16 años en los Juegos Mundiales de la Juventud, en el cual logró superar la altura de 4 metros. Desde entonces, el éxito no ha faltado en su carrera. Para el siguiente año también obtuvo una medalla de oro al superarse a sí misma con 4,10 metros.


Para el año 2000, ella impulsó enormemente a que la categoría de salto de pértiga en la modalidad femenino formara parte, por primera vez, en unas Olimpíadas, específicamente en las de Sidney, Australia.


Cabe destacar que, no solo logró ganar más de 9 medallas de oro, también fue la primera mujer de esta categoría en alcanzar 28 marcas mundiales, de las cuales fueron 15 al aire libre y 12 en pista cubierta.


La caída de un salto


Tantos triunfos seguidos hicieron que Yelena Isinbáyeva se confiara demasiado con su entrenamiento, lo que trajo como consecuencia que no lograra alcanzar ninguna de las alturas en el Campeonato Mundial de Atletismo del 2009. Ante este hecho, la deportista se vio visiblemente afectada, aceptando su descuido y vergüenza ante la prensa.

Sin embargo, esto solo la impulsó más para demostrar de qué estaba hecha. En el mismo año, alcanzó su 29° marca mundial en Zúrich, llegando a saltar 5,06 metros. Gracias a este éxito, fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de los Deportes, otorgado por Su Alteza Real, el príncipe Felipe de Borbón.


Ese fracaso le dio una lección de vida. En 2010 tomó la decisión de alejarse del mundo deportivo por un tiempo, necesitaba concentrarse, estaba cansada de toda la presión para ganar y del miedo a fallar. Aunque esto solo duró un 1 año, pues para el 2011 se presentó en el torneo "Invierno ruso", en el cual logró la mejor puntuación de la temporada mundial. No cabe duda Yelena forma parte de los grandes personajes rusos de la historia.

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